Este jueves veremos la tercera entrega de la nueva serie de Antena 3: El Internado
Hasta el momento ha tenido una buena acogida entre el público, y no es para menos, ya que estamos ante una de las mejores series de ficción nacional que se han producido hasta la fecha y probablemente esté al nivel de "Farmacia de guardia" o "Médico de familia" (salvando las distancias técnicas y temporales)
Desde su página webpodemos ver íntegramente el último capítulo emitido.
Bienvenidos al Internado Laguna Negra!
Y muy probablemente termine así, en dos o tres entregas más.
He de decir que me ha parecido un comienzo muy muy flojo. Con actores que no sabían dónde estaban, no se metían en su papel y parecía, más que una serie de ficción española, una prácticas de alumnos que están empezando.
La única que brillaba era María Adánez. Un diez para ella, un cero para la serie.
De un tiempo a esta parte, vengo observando multitud de cambios en el panorama televisivo actual. Ya sea para bien o para mal, la televisión cambia de programas como uno de camisa, y lo hace, lamentablemente, sólo por una cosa: aumentar la audiencia.
Y digo lamentablemente porque se está llegando a unos extremos insospechados, hasta el punto de preferir ganar un 0,1% del share en prime time antes que ofrecer un programa de calidad al telespectador. Vivimos en una televisión tiranizada por el poder del aquí y ahora.
No obstante, hay una minoría de programas que, progresivamente, están tomando el protagonismo del prime time: las series de televisión. Este género, cuyo objeto durante años ha sido representar con más o menos gracia una serie de escenas cercanas al espectador pone en jaque a los sociólogos que se rasgan las vestiduras con sus teorías de una sociedad sedentaria. Las series han cambiado, y preferimos a un hombre que se tatúa el mapa de una cárcel en el torso y se mete en ella para sacar a su hermano que las singulares historias de “Lourditas” en su Farmacia de Guardia.
Hoy, una serie de televisión tiene éxito, generalmente, porque el telespectador se siente de una manera u otra identificado con alguno de los personajes.
Poco sedentarismo plantea un telespectador que se siente identificado con un policía proscrito que tiene 24 horas para aumentar una amenaza terrorista, o que siente admiración por un grupo de soldados huidos en 1972 y que se ganan la vida como soldados de fortuna. ¿Sedentarios? ¿No deberíamos hablar más bien de evasivos? Como el romántico del Siglo XVIII, el productor de series, que no es más que un espectador con fondos, se encuentra hastiado, o hablando en términos actuales, “estresado”, del mundo en el que vive, y anhela un balneario o spá televisivo al que evadirse.
En un mundo en el que está en auge el progresismo, encontramos un fenómeno que, tal vez inconscientemente, vuelve a las raíces más cercanas de la Sociedad y, de hecho, triunfa. Una vez más, los visionarios se equivocan, y como decía el anuncio de Aquarius, la gente hace lo que le da la gana.
Inicios de series de ayer y hoy: espero que las disfrutéis.
Al parecer el género televisivo de las series semanales ha encontrado un pequeño filón en las series de dibujos animados para adultos. Los elementos que caracterizan a este tipo de series son el humor, la singularidad de los personajes y la sátira de situaciones convencionales y cotidianas.
Padre de familia es la última de estas series. La productora que se hicera de oro con la familia Simpson de Matt Groening ha encontrado el alter ego de estos en la familia Griffin.
El padre, Peter Griffin, un Homer elevado a Homer, es un tipo gordito y tontorrón, que se sabe de memoria las series de televisión de los ochenta y al que no hay cosa que más le guste que la cerveza.
Su mujer, Lois, es la típica niña rica que se casa con el chico de las toallas de su club social, renunciando a toda su fortuna. Es el prototipo de mujer americana de principios de los ochenta: ama de casa volcada en sus hijos y en la vida de familia.
El hijo mayor de Peter y Lois, Chris, es un chaval de unos quince años cuyo intelecto no sobrepasa al de un hormiga, y que es tomado por loco cuando dice que un malvado mono le aterroriza en su habitación (cosa que es realmente cierta).
Meg, la única hija de los Griffin, es una chica de unos trece años de edad, que no consigue encajar en ningún grupo de amigos y que sueña con conseguir de novio al chico más popular del instituto.
El pequeño, Steewy, apenas levanta un palmo del suelo, pero ya tiene grandes ambiciones, condensadas en dos: dominar el mundo y matar a su madre, Lois.
Por último, el resquicio de cultura en la familia está representado por Brian, un perro alcohólico que se pierde opr las primeras ediciones literarias y el martini con soda.
Todos estos personajes están completados por un sin fin de vecinos de pueblo (Quahog), entre los que se encuentran personajes tan dispares como un vecino sexoadicto, uno paralítico cuya mujer no acaba de tener un hijo (lleva desde la primera temporada embarazada), un alcalde maniático, un pollo gigante que está enfrentado a muerte con Peter...
Bien, una semana después del fatídico episodio y habiendo visto el siguiente, no me queda más remedio que aplaudir a los guionistas de "Los Serrano" por el maravilloso capítulo que pudimos ver ayer.
Logró hacerme reir, pasar el rato y estar en tensión, incluso me dejó con las ganas de ver el de la semana que viene.
Esta serie es una divertida comedia basada en las vivencias reales del actor y cómico Chris Rock,
que muestra su propia vida, la de un pre-adolescente de Brooklyn que trata de acomodarse en
su nuevo barrio, mientras tarda dos horas diarias en llegar a su colegio y
trata de entender a los mayores y a sus compañeros en la década de los 80.
Esta serie ha tenido gran éxito en USA que ya ha encargado la tercera temporada y ha tenido una nominación como Mejor Comedia de Televisión en los globos de Oro 2006.
No podíamos empezar mejor nuestra andadura bloguera. Hemos vivido esta semana un escándalo mediático con la filtración en YouTubede las imágenes de la muerte de Lucía Serrano, sin duda, uno de los momento más estelares de la serie.
Podemos hablar de "Los Serrano"como una serie veterana, con seis temporadas a sus espaldas y a la que, desgraciadamente,ya no le queda mucho tiempo de vida. Hemos vivido cómo han crecido los personajes de los hijos, cómo han ido madurando. Incluso unos se han casado y han tenido hijos (no se ha visto en la serie)
Ahora se nos va Belén Rueda, y con ella partede la familia Serrano, que de la que comenzó sólo queda Diego (Antonio Resines) y los hijos pequeños: Teté, Guille y Curro. Atrás quedaron Marcos y Eva, que se independizaron.
Es normal que actores a los que una serie los lanza a la fama les surjan nuevos proyectos y decidan dejarla. Lo que no puede ser es intentar alargar algo que ya no da más de si.
Ojo, que yo tengo mucho cariño a Los Serrano. pero mejor quedar con el pabellón alto que caer en picado.